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Redacción: Energía a Pulso

Uno de los ejemplos más recientes de que los privados buscan nuevos caminos de inversión en México para desplegar proyectos de energías renovables y combustibles “verdes” es la construcción de un segundo gasoducto marino entre CFE y la canadiense TC Energy.

El proyecto dará continuidad a otro que corre del sur de Texas a Tuxpan, acordado durante la administración de Enrique Peña Nieto y construido por la misma compañía.

Luego de diversas conversaciones entre TC Energy y la CFE derivadas de la tensión cuando CFE abrió dos procesos de arbitraje internacional por la construcción de los gasoductos Tula-Villa de Reyes y Tuxpan-Tula, ambas acordaron trabajar en conjunto para mejorar el suministro de gas en el país, particularmente en el sur, una de las zonas con acceso limitado a la molécula.

El director de alianzas estratégicas y negocios de TC Energy, señalo que “Tuvimos que revaluar por qué la empresa está en México y porque queremos seguir y trascender en el país de una manera sostenible. Sabíamos que teníamos que llegar con opciones innovadoras”.

La obra requerirá de una inversión aproximada de $4,500 MDD y los costos serán absorbidos por ambas compañías. La estatal CFE tendrá 15% de participación del gasoducto, que irá incrementando de manera progresiva hasta llegar a 49%.

“Ambas compañías decidimos enfocarnos en un ganar ganar. TC Energy ganaba al entrar a este tipo de proyectos y la CFE lograba obtener un suministro confiable no sólo en la zona centro del país sino también expandir su alcance hasta el sureste del país”, aseguró el directivo de TC Energy.

Esta relación renovada entre la CFE y la firma canadiense es el parteaguas para próximos proyectos en conjunto.

Un nuevo horizonte para las energías renovables

Las empresas dedicadas a la generación de energías renovables están buscando un segundo aire en el país. La oferta de este tipo de energía ha crecido a nivel global alrededor de 47% entre 2017 a 2020.

Para Carla Medina, presidenta de la Asociación Mexicana de Energía Solar (Asolmex), el tema de energías renovables empieza a ser más palpable en México gracias a proyectos como el parque solar Puerto Peñasco, Sonora, que ha sido catalogado por el gobierno como «el más grandes en Latinoamérica».

Según datos de Asolmex, el parque solar es el inicio de una nueva visión del gobierno mexicano más alineada a uno de los objetivos de la agenda 2030 de la ONU, de aumentar 38% el uso de energías limpias para esa fecha, lo que requerirá una inversión de 2,500 MDD.

“Creo que no se había visto una conversación tan nutrida y una interacción tan intensa entre los distintos poderes del Estado mexicano y distintas organizaciones a nivel internacional sobre aspectos estructurales, ambientales y socioeconómicos relacionados con el consumo energético”, dijo Medina durante su participación en el panel.

Por su parte, Alberto Fabio, director de Banverde detalló que México requiere de tres ejes para detonar la inversión en materia energética. “Dejas que las fuerzas del mercado actúen por sí solas a través de la aplicación de las políticas que ya existen; que la CFE invierta en más infraestructura de transmisión; y que se robustezca el Estado de Derecho”.

Hidrógeno como sustituto del gas natural 

Asimismo, Israel Hurtado, presidente de la Asociación Mexicana de Hidrógeno, comentó que, si bien la generación de hidrógeno es relativamente nueva en el país, el programa de desarrollo del sector eléctrico, diseñado por la CFE y la propia Secretaría de Energía, permitirá que esta industria tenga posibilidades de desarrollo en el país.

El hidrógeno podría detonar proyectos de movilidad, como una alternativa al litio; mientras que en el sector industrial podría ser un sustituto del gas natural.

“Estamos empujando fuerte el tema para que la industria pueda adoptar esta nueva tecnología y poder ponernos al nivel internacional porque México tiene mucho potencial en esta parte”.