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Redacción: Energía a Pulso

El gobierno de México, a través de Petróleos Mexicanos (Pemex), analiza la posibilidad de incursionar en la explotación de gas no convencional como parte de una estrategia para fortalecer la soberanía energética del país y reducir la alta dependencia de las importaciones del energético.

Desde hace varios años, México tiene una gran dependencia del gas importado, principalmente de Estados Unidos, que actualmente cubre alrededor del 75% del consumo nacional.

La estrategia contempla el aprovechamiento de yacimientos no convencionales, como el gas shale, cuyo potencial, según la Secretaría de Energía (Sener), podría duplicar los recursos convencionales disponibles en el país.

Para su extracción, se evalúa el uso de la fractura hidráulica (fracking), una técnica que permitiría acceder a reservas profundas, aunque ha sido históricamente controvertida por sus impactos ambientales, como el alto consumo de agua, el uso de químicos y los posibles impactos en ecosistemas y comunidades.

Víctor Rodríguez Padilla,  director de Pemex, señaló que si se aprovechan estos recursos, México podría alcanzar la autosuficiencia en gas natural en un plazo aproximado de 10 años.

Detalló que actualmente México produce alrededor de 2 mil 300 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) de gas, pero con el plan de desarrollo se prevé elevar la producción a más de 6 mil 600 millones al cierre del sexenio y alcanzar hasta 8 mil 600 millones en los próximos años, una cifra cercana al consumo nacional estimado en 9 mil millones.

El proyecto busca  garantizar el suministro energético, fortalecer el sistema eléctrico y disminuir la vulnerabilidad ante factores externos como crisis internacionales y fenómenos climáticos.